287. YO TE RECUERDO
NARRADORA
Sigrid lo supo incluso antes de que tocara su piel: era puro veneno.
Alzó su mano y cientos de cuervos invadieron las oscuras tinieblas, atravesando el vendaval, fundiéndose unos con otros, endureciéndose para formar un escudo gigante que protegía a su gente.
Sin embargo, el escudo estaba defectuoso: tenía un enorme agujero, justo sobre ella.
«¡¿Sigrid qué pretendes?!» Aldric le rugió intentando correr para socorrerla pero su hija lo bloqueó por completo con una barrera.
Va