214. ERES IRRESISTIBLE
VICTORIA
—¿Y este sitio? —pregunté asombrada cuando al fin mis pies tocaron la hierba.
Miraba hacia una laguna de aguas claras iluminada por la luna.
Las aguas se mecían por suaves corrientes en las profundidades y enormes rocas se alzaban en el centro.
—Es un sitio que encontré una vez que exploraba estos bosques. Aquí desemboca una cascada de las montañas —me explicó.
Algo tramaba, lo podía sentir en sus intenciones impuras.
Caminó hacia la orilla descalzándose las botas y pasando sobre