211. LA NUEVA ESCLAVA
SIGRID
—¡Como vuelvas a traerme esclavos tan débiles, te despellejaré a ti! —le gritó al mayordomo y se llevaron al chico desmayado, sin embargo, me faltaba otra por rescatar.
—Bueno, es mi turno de escoger entonces también, ¿no?
Observé a Drusilla enseguida dirigirse a la chica con el cabello castaño y ojos grandes inocentes como un ciervo a punto de ser sacrificado.
Sus manos recorrieron su rostro con delicadeza.
—Mmm, hermosa, me encanta —se acercó a olerla en el cuello y fue bajando las ma