212. ESCLAVO REBELDE
SIGRID
Escuché un sollozo más fuerte a mi espalda.
La chica, que no había hecho una escena delante de Drusilla, apestaba a miedo ahora frente al peligro que representaba Silas.
—Silas, te hice una pregunta —subí las manos, intentando calmarlo y dando pasos suaves hacia él.
No me respondió, solo la miraba como un animal salvaje esperando para engullir su presa.
Si tenía alguna duda, la acababa de verificar; Silas no era lo que me había mostrado.
Esa sumisión frente a mí solo representaba una fa