210. REGALOS DE LA HERMANA
SIGRID
—Electra, como te comenté, ya creo que es hora de que comiences a buscar un buen partido. Recibí una invitación del castillo Vlad para un baile —fijó entonces su atención en mí.
La miré a sus ojos llenos de planes astutos, mientras comía mi pollo.
Mi mente pensaba frenética, los Vlad, justo esa era la casa del tío abuelo, me convenía ir a su fiesta y buscarlo.
—¿Será pronto? Estoy en mis días “susceptibles” —le hablé por lo claro, aquí todas se metían esos encantamientos para ser unas z