15. VÍNCULO ROTO
LYRA
Sentía los pliegues estirados al límite, nuestros fluidos salpicando en cada cogida… me encantaba, no podía parar, era como mi propia droga afrodisíaca.
Escalofríos de placer bajaban por mi columna, en las puertas del éxtasis, pero mi parte primitiva deseaba un último empujón.
—Ah, ah, ah, córrete dentro de mí, dámelo, mi macho, dame tu nudo… mmmm… —me incorporé de rodillas, con él unido a mi espalda, bombeando desde abajo mientras me meneaba contra su pelvis.
Su mano rodeó mi cuello poses