117. ENEMIGO PODEROSO
VALERIA
— Nunca les mentí, pueden abandonar este lugar cayendo por el abismo, solo que no les aseguré que podían hacerlo con vida – miré a sus ojos llenos de terror, de resentimientos, de asombro, porque no les di tiempo ni a defenderse.
Tomé sus corazones con fuerza en mis manos y los saqué de sus pechos haciéndolos una pulpa entre mis garras.
Cayeron de espaldas, por el borde del puente, extendí mi mano llena de escoria sanguinolenta y agarré en el aire la cadena que brillaba con la llave col