116. ESTÁ LLEGANDO EL MOMENTO DE ESCOGER
AIDAN
Apreté los dientes bloqueando su presencia y, de paso, la del maldito de Theo.
No sé cuántas horas me pasé casi desnudo bajo el vendaval… pensando…
Necesitaba sentir de nuevo su calor, recordar nuestro vínculo, buscar ese olor a moras que antes tenía su cuerpo y ahora solo exudaba… muerte.
Caminé de regreso a los pasillos, como un fantasma, como muchas veces los había recorrido en las interminables noches.
Ocultando mi presencia, me paré frente a la puerta de su habitación, donde