LUCIEN
—No recuerdo que fueras así, Lucien.
Su voz me envió una ola de escalofríos por el cuerpo, mi pecho se apretaba y el nudo en mi garganta parecía tragarse mis palabras.
—Supongo que perder todo en una noche te hizo así.
Apreté los puños mientras mis ojos se cristalizaban.
—Lo siento, Lucien, por no poder defender a nuestro hijo. Si ellos no…
—¿Nuestro dices?, es solo mío Jazmín, mío, tú no tienes ningún derecho sobre él.
—También es mi cachorro Lucien, mi sangre corre