VICTORIA
Abro los ojos con lentitud para darme cuenta de que estoy en una habitación de hospital, miro el goteo de mi intravenosa como si fuera algo interesante.
Mi corazón comienza a doler al darme cuenta de que Ben ya no está a mi lado.
La soledad comienza a golpearme fuerte y por primera vez en mucho tiempo, vuelvo a sentirme perdida y sin rumbo.
—Ya estás despierta, eso es bueno.
Volteo a ver a la pequeña anciana que entra y solo me sonríe.
—¿Quién es usted?
—No importa quién