VICTORIA
Cruzaba por calles angostas y comencé a ir en contra vía solo para evitar que me alcanzaran. Muchos, sin importar estar en una ciudad humana, se convertían en lobos.
Un aullido se escuchó a lo lejos y no estaba segura de si era aliado o enemigo.
—Es mi papá, él ya viene.
Miré a Ben que solo veía a través de la ventana, esperando por él.
Varios carros comenzaron a acercarse peligrosamente a nosotros, hasta que de la nada, un enorme lobo negro apareció estrellándose contra