Jaden estaba solo en el centro de la habitación, con la espalda recta y los ojos ardiendo por la furia. A su alrededor, los hombres de Rafael formaron un círculo, con los dedos temblorosos sobre los gatillos de sus armas y los nervios al límite.
La tensión en aquel lugar era tanta, que el aire se sentía pesado y el silencio era insoportable, tanto así que se podía escuchar claramente el sonido de alguien que respiraba fuerte, e incluso el de otro hombre que se tragaba su miedo.
Rafael estaba s