En la inmensa finca de los Blake...
Dentro del imponente despacho, Damian Blake, patriarca de la familia, caminaba de un lado a otro con inquietud; las venas le latían con fuerza en las sienes.
Su esposa, Vivienne Blake, una mujer elegante pero venenosa, permanecía sentada rígidamente junto a la ventana, clavando sus uñas cuidadas en el reposabrazos. Su mundo se había desmoronado.
Su único hijo, Andrew Blake, el orgullo del apellido, había quedado permanentemente discapacitado, humillado y con