Colin, que se había mantenido al margen, se acercó al ver que el ambiente era más calmado y ameno ahora.
—Déjame presumirte a mi pareja y a mi bebé, Liam no es el único enamorado.
Maura se negó a soltar la mano de Brianna y tiró de ella hasta que ambas quedaron a centímetros de ese chico al que conocían desde los pañales y ahora se veía tan imponente como extraño.
—Maura, te ves realmente preciosa, felicitaciones por tu embarazo —la elogió Aidan.
—Gracias, Aidan, no te imaginas cómo me alegra qu