Darren y Deidra se miraron entre sí, un intercambio cargado de sombras.
—¿Por qué dices que te rechazó? —preguntó él con cautela—. ¿Le confesaste que tú sí lo reconociste?
—No… —La vergüenza la inundó. Sus mejillas se encendieron como brasas—. Él seguía diciendo que no podíamos estar juntos y que iba a volver a la ciudad, entonces le pregunté si me estaba rechazando y él dijo que sí. Yo… yo no pensé que debía explicarle…
Brianna soltó un sollozo y se cubrió el rostro con las manos. Una tormenta