Tara sonrió, emocionada. Esa bestia gigante y feroz era su bebé, y nunca se cansaba de contemplarlo. Ahora que podía verlo junto a Liam, confirmaba una idea que la rondaba desde hacía tiempo: ellos eran wolven de pura sangre. La unión de dos linajes alfa. Aunque uno hubiera perdido sus tierras, la herencia de esos genes seguía latente en los hijos de Adara. Por eso Rory era tan grande y espléndido.
Keil apenas se quedaba atrás por unos centímetros. Una diferencia pequeña con Declan, quien tambi