Perla
Miro el tranquilo y hermoso caballo. Si digo que no me siento nerviosa, estaría mintiendo.
—Acércate —dice Fabiano—. No te hará daño. Puedes tocarlo, así podrás entrar en confianza con él.
Hago lo que Fabiano me pidió y me acerco al precioso caballo de pelaje marrón llamado Estrella. Mi mano tiembla ligeramente al tocarlo por primera vez, pero a medida que acaricio su suave pelo, siento cómo la confianza entre nosotros va creciendo. Estrella me observa con curiosidad y me doy cuenta de