Perla
Mientras terminamos nuestros postres, el ambiente está lleno de risas y conversación tranquila. Disfruto cada momento a su lado, sintiendo que el tiempo se detiene. Pero de repente, veo que Fabiano se levanta de su silla. Con una sonrisa cautivadora, se detiene junto a mí y extiende su mano.
—¿Bailamos? —me pregunta con un brillo en los ojos.
Me siento un poco nerviosa al escuchar su propuesta. Sonrío de vuelta, aunque le confieso que no tengo mucha experiencia en esto.
—No sé bailar, per