Perla
Salgo de la casa, sintiendo la brisa fresca de la tarde acariciar mi piel. Fabiano me espera en la entrada, una sonrisa juguetona en su rostro.
—¿Prefieres ir caminando o en moto? —me pregunta, señalando la distancia que nos separa del establo, que se ve un poco más lejos de lo que imaginaba.
—En moto —respondo sin dudar, entusiasmada por la idea de la velocidad y la adrenalina.
—Perfecto, acompáñame al garaje de la villa —dice, y juntos nos dirigimos hacia la parte trasera de la casa.
Mi