Perla
Termino de lavar los platos del almuerzo y me limpio el sudor de la frente con suavidad, para luego liberar un suspiro lleno de cansancio.
Lo peor, es que me toca asistir como mesera a esa fiesta.
¿Cómo mesera?
Miro hacia el reloj que está en la cocina y me doy cuenta de que estoy retrasada.
—¡Mi Dios!, ¡lo olvidé!
Reviso que todo esté en su lugar y con pasos rápidos salgo de la casa, para irme a la villa, pero justo por el camino me encuentro con Angela, quien viene caminando con r