Perla
Al salir de la habitación nos dirigimos en dirección a la despensa, y en donde ya Maria está esperando con su vestido blanco, y ya lista, además de la señora Elisa.
—¡Oh, vaya! —dice con una sonrisa—. Lucen muy guapas.
—Gracias —responde Angela con una sonrisa.
—¿Ya están listas? —inquiere Elisa.
—Sí, ya estamos listas —respondo mirándola.
—Perfecto. Vamos, mujeres. Le voy a explicar el protocolo —Elisa mira el reloj que tiene en su muñeca—. Dentro de diez minutos empezarán a llegar los