Tras adquirir el edificio para el estudio, Lily y Alana se mantuvieron ocupadas durante una semana acondicionando el lugar en preparación para el registro de su empresa.
—No has comido nada desde esta mañana. Deberías comer algo —insistió Alana mientras sacaba dos tazones de fideos instantáneos para ambas.
Lily miró la comida y arrugó la nariz, sin que le agradara ni el aspecto ni la presentación. Desde que despertó como Lily, una de las cosas a las que Victoria no podía acostumbrarse de la ant