—¡Guau! —exclamó Alana mientras miraba por encima del hombro de Lily para ver el diseño que había dibujado en su cuaderno de bocetos.
—¡Es hermoso! —añadió, casi arrebatándole el cuaderno de las manos para observar mejor el diseño.
Lily tarareó en respuesta y le entregó el cuaderno antes de estirar sus músculos adoloridos. Había estado trabajando en el boceto todo el día sin apenas moverse.
—Todavía le faltan algunas cosas —comentó Lily.
Alana frunció el ceño.
Bajó la mirada hacia el cuaderno,