El aire en Cuarto Creciente era pesado,cargado de anticipación y miedo contenido.
El mensaje de Kano lo había dejado claro:
Kael estaba en movimiento.
No era una emboscada.
No era una amenaza velada.
Era una declaración de guerra.
Y esta vez, no había lugar para la retirada.
Desde lo alto de la colina, Laila observaba la manada reunida en la explanada central.
Rostros jóvenes, rostros viejos, todos listos para pelear.
Dentro de ella, Nyra habló.
Nyra:
“Sienten la guerra en el aire… como nosotro