Mundo de ficçãoIniciar sessãoSteven estaba agotado—demasiado cansado como para seguir intentando adivinar sus cambios de humor.
La irritación hervía bajo su piel, desgastando poco a poco su paciencia.
Dejó la cuchara y la atrajo hacia sus brazos, bajando la voz.
—¿Qué pasa, cariño? No te ves feliz.







