Mundo ficciónIniciar sesiónLa mujer que entró en el garaje subterráneo era alta, deslumbrante e imposible de ignorar.
Un vestido negro de tirantes abrazaba perfectamente su figura, y la abertura en su muslo dejaba al descubierto unas largas piernas mientras hacía girar casualmente una delicada pistola plateada sobre un dedo.
A su lado caminaba Alex, tan inexpresivo como siempre.
Lumi arqueó elegantemente una ceja.
—Vaya… —dijo con pereza—.







