Leandro bajó la ventanilla del auto.
— Elena, ¿Qué está pa…?
Elena ni siquiera esperó darle explicaciones, abrió la puerta del copiloto y subió de un solo movimiento.
— Arranca… ¡Ahora, por favor!
Leandro obedeció sin saber a dónde iba, solo siguiendo lo que le indicaba Elena con movimientos rápidos.
— ¿Qué está pasando? — Preguntó Leandro sin despegar la vista de la carretera.
— Mi padre salió hace unos minutos hacia el norte… — Elena se abrochó el cinturón con las manos temblorosas, qu