La fiesta de aniversario llenó la mansión Valer de una manera que Elena no había visto desde que era niña.
Las luces cálidas iluminaban cada rincón, la música sonaba suave desde por una pequeña banda en la sala principal, y el jardín de Clara, estaba impecable como siempre.
Las flores y las plantas recibían a los invitados con esa abundancia de colores que hacía que todo el mundo se detuviera un momento a mirarlo antes de entrar.
Elena llevaba un vestido azul medianoche, el mismo color de si