Elena se quedó estática por un momento, pensando en algo rápido, algo que por lo menos le diera más tiempo y corrió.
Corrió tras su padre, alcanzándolo y deteniéndolo a mitad del pasillo.
— ¡Papá! Espera… — Lo llamó Elena, Raúl la miró sorprendido. — ¿Puedo pedirte algo?
— Lo que quieras, hija.
— Cena aquí esta noche…
— Elena… — Raúl la miró con algo de sospecha.
— Solo esta noche. — Elena sostuvo su mirada. — Te lo pido yo.
— Está bien. — Asintió Raúl finalmente.
A las seis de la tarde