Capítulo 8
Tamara acarició suavemente el hombro de Elena.
—Es una buena decisión, El. No necesitas a un hombre como Damian en tu vida. Puedes mantenerte en pie por ti misma, y yo estoy aquí para ti.
Elena esbozó una leve sonrisa.
—Gracias, Tam. Tengo suerte de tener una amiga como tú.
Tamara soltó una risita.
—Por supuesto. ¿Qué tal si salimos a cenar? Yo invito. Estoy segura de que tú y las niñas necesitan distraerse un poco.
Olivia, Katty y Delya vitorearon emocionadas.
—¿Salir a cenar? ¡Yay!