Capítulo 67
Era ya entrada la noche cuando la fiesta de inauguración llegó a su fin. Las luces de las decoraciones se apagaban una a una, y el edificio quedó en silencio, con solo el sonido del personal recogiendo y limpiando.
Mientras tanto, en casa, Elena estaba sentada en la sala con una taza de té de manzanilla. El vestido que había llevado al evento aún se ceñía a su cuerpo, aunque ya se había quitado los zapatos. Tenía las piernas apoyadas en el sofá y, de vez en cuando, cerraba los ojos,