Elena estaba conversando con unos inversores italianos cuando Damian, vestido con un traje negro y corbata plateada, se acercó lentamente hacia ella. Su respiración era pesada. Sus ojos no podían apartarse del rostro de la mujer a la que una vez ignoró… y que ahora se erguía como símbolo de victoria en la noche resplandeciente.
—Elena… —la voz de Damian sonó clara a pesar de la música suave de fondo.
Elena giró la cabeza con lentitud. Aquella mirada penetrante volvió a posarse sobre él, haciend