Capítulo 56
El cielo comenzaba a oscurecerse cuando el reloj marcó las siete de la tarde. Las luces de la ciudad se encendían lentamente, y el aire fresco de la noche se colaba por las rendijas de las ventanas. Elena acababa de darle de comer a Alva, mientras Delya jugaba en el suelo con un juguete. De pronto, sonó el timbre.
Elena frunció el ceño, sin esperar visitas a esa hora. Caminó rápidamente hacia la puerta y la abrió. La figura de Nathan estaba allí, impecable, elegante con un traje osc