Capítulo 54
—Elena, yo… —la voz de Nathan casi se perdió entre el bullicio del restaurante, pero sus ojos irradiaban algo que Elena no pudo ignorar.
Elena frunció el ceño, confundida por la expresión del hombre.
—¿Qué ocurre, señor Nathan?
Sin responder, Nathan tomó la muñeca de Elena y la condujo fuera del restaurante con suavidad, pero con firmeza. Elena se sobresaltó ligeramente ante la repentina acción.
—Nathan, ¿qué quieres? Todavía tengo que…
—Solo un minuto —la interrumpió él—. No puedo