Capítulo 15
Elena aún no comprendía del todo cómo una mañana tan caótica podía transformarse en una oportunidad de oro.
Hace apenas unos minutos había salido del despacho de Nathan con la mente hecha un torbellino, y ahora estaba de pie frente a una oficina en la que nunca antes había entrado.
Tamara, que acababa de llamarla, se había quedado en shock al escuchar la noticia.
—¿Así que ahora tienes tu propio despacho?
Elena asintió, todavía incrédula.
—Eso parece.
Tamara sonrió de oreja a oreja.