Elena bajó del taxi con rapidez, aún sujetando con fuerza la carpeta que contenía los diseños sin terminar. Llegaba tarde, y eso no era propio de ella. A Nathan no le gustaba esperar, y menos cuando se trataba de trabajo.
Pero antes de que pudiera dar un paso hacia el imponente edificio de oficinas, una figura se interpuso en su camino.
Damian, su exmarido.
Elena se detuvo en seco. Su mandíbula se tensó al verlo allí, de pie, con esa expresión arrogante en el rostro. Impecable como siempre, ves