Capítulo 102
Los pasos resonaron a través del oscuro pasillo que conducía al sótano. Margareth, sentada cerca de la entrada, giró la cabeza.
—Te tomó bastante tiempo —le murmuró al hombre que emergía de entre las sombras.
Damian Lancaster entró sin hacer ruido. Su traje negro destacaba con fuerza contra las frías y mugrientas paredes de piedra. Sus ojos se fijaron directamente en Elena, quien seguía atada a la silla. Su rostro tenía moretones, pero su mirada ardía de rabia.
—Déjanos solos —le d