Capítulo 16
Elena abrió los ojos lentamente. Su visión aún estaba borrosa, pero podía percibir la intensa luz blanca de las lámparas del hospital. La cabeza todavía le pesaba, aunque al menos ya podía respirar con mayor facilidad.
Cuando recuperó la conciencia por completo, vio una figura sentada en la silla junto a su cama: Nathan.
El hombre la observaba con una expresión difícil de descifrar, sus ojos afilados, sin mostrar emoción alguna.
—Elena —habló finalmente Nathan, con voz baja y firme—