Punto de vista de Elara.
Sentía como si me hubieran partido la cabeza con un hacha. Cada vez que intentaba abrir los ojos, sentía como si me quemaran los párpados con ácido.
"La princesita por fin ha despertado."
La voz era ronca y profunda. Parpadeé rápidamente, intentando despejar la visión.
Estaba en un almacén, atada a una pesada silla de madera con gruesas cuerdas que se clavaban en mis muñecas y tobillos.
"¿Quién eres?", pregunté con voz ronca. Sentía la garganta como si hubiera tragado a