Los pasillos del hospital, cada vez más fríos a medida que transcurría la noche, eran los guardianes de los secretos de Belén. Fue al lado de su madre, tocó su hombro; ella sonrió con pesadez amarga. Ella la abrazó y dijo en tono bajo:
—Madre, debes permanecer fuerte. El hijo de Eduardo murió; está en la morgue de este hospital.
Serena preguntó por Wendy; Belén le contestó dónde y con quién estaba. Leandro pidió ir a ver el cuerpo del niño y, contra todos los protocolos, fueron los cuatro a