Eduardo, por costumbre, revisó el movimiento del auto de su hermana al tomar la autopista y el de su madre cambiar de rumbo a las granjas cercanas. Sin dar explicaciones a Leandro, salió de inmediato, subió a la vieja camioneta y se dirigió detrás del auto de su madre. Iba tan concentrado en el GPS del celular que no pudo frenar o desviar frente a un corte en la vía. La velocidad hizo que diera una vuelta recibiendo un golpe en la espalda; por un momento no sintió nada, se quedó desvanecido y,