Wendy despertó. Estephanie dormía a su lado. Se sentía mejor pero aún cansada. Salió al baño y encontró al joven que la rescató junto a su abuela; los saludó y él se presentó: —No tuvimos tiempo para presentarnos; mi nombre es Alejandro Vázquez y mi abuela Ligia Montero.
—Mi nombre es Wendy y mi hija es Estephanie.
La mujer advirtió que debía descansar porque tenía riesgo de adelantar el parto.
—No entiendo por qué solo tengo sueño. ¿Qué me dieron? —preguntó Wendy con su instinto de sospech