Como todo un hombre enamorado, Ismael planeó una pequeña colección para su retirada oficial del mercado. Hizo un diseño personal y un grabado para una pieza que sería única, pero Eduardo le pidió que permitiera ampliar la idea y simplemente plasmara su firma; después de todo, le pareció interesante el nuevo vuelco que Ismael quería para su vida. Con la sonrisa amable y agradecida que siempre caracterizaba a Ismael, aceptó con la condición de que el lanzamiento fuera interno y no en rueda de