Serena, con su mirada perdida en el cielo estrellado y un vestido ajustado cuya abertura en la falda iba desde los tobillos hasta unos 25 cm de su cadera, se encontraba en el jardín. Ismael la encontró y la abrazó por la espalda, retirando su cabello para besarle el cuello y llevando su mano hasta donde empezaba la abertura de la falda.
—Eduardo me ha convencido para lanzar las joyas como un proyecto conjunto en edición limitada y armar una rueda de prensa para el lanzamiento.
Serena, sin gi