En el silencio de la habitación, Belén abrazó a Fabián.
—Mi cuerpo te desea —le susurró. Él la besó con cuidado para no lastimarla.
—Cuando las niñas nazcan y lo podamos hacer, el encuentro será como ninguno —le contestó.
Belén se puso tensa con la idea de ver su cuerpo después del nacimiento de sus niñas, porque sentía que no sería nada bonito; pero Fabián, tocándola, le aseguró que apenas pudieran ambos empezarían con la rutina de ejercicios, porque el estrés también le hizo subir de pes