El sábado temprano, Xavier llegó por Belén. Ella, con la ropa de campo tal como había indicado Xavier, esperaba nerviosa. Él le dijo que le tenía una sorpresa y la llevó hasta el auto; ahí le entregó una caja de bombones. Ella agradeció y abrió uno para compartir con él; luego subió al carro. Tomaron la autopista y, después de veinte minutos, se internaron por un sendero algo desgastado; tras dos horas de camino, llegaron a una cabaña. El aroma de los eucaliptos se podía sentir al bajar del au