Capítulo Setenta y Dos. La sombra que quiso devorar la Luna
El silencio que siguió al susurro oscuro se sintió más pesado que mil gritos.
Kael, de rodillas, alzó la cabeza.
Sus ojos dorados, aún húmedos por las lágrimas, parpadearon… y algo negro, como humo viviente, se deslizó en sus pupilas.
Rowan dio un paso atrás, el instinto alfa gritando peligro.
Lyra sintió un escalofrío recorrerle la columna.
Esa mirada… ya no era solo Kael.
Era algo más.
Algo roto.
Algo que respiraba odio puro.
Kael se