Capítulo Sesenta y Nueve. Dos hermanos lobos y una sola llama.
El estruendo del choque resonó por todo el ala este.
El rugido de Kael, profundo como un trueno, se mezcló con el gruñido desgarrado de Rowan.
Dos hermanos. Dos Alfas. Dos dolores distintos, encontrados en el filo del mismo destino.
Lyra gritó sus nombres. Nadie escuchó.
El suelo tembló bajo sus pies cuando Kael embistió a Rowan, haciéndolo chocar contra un muro de piedra. Pedazos de yeso llovieron alrededor, como una tormenta de ru