Al oír la voz de Maximiliano al otro lado de la línea, suave y tranquila como una brisa, a Lucía se le heló la sangre. Para ella, sonaba como si el mismo diablo le estuviera respirando en la nuca. ¡Este loco estaba usando la seguridad de su hija para chantajearla!
—Lucía, estoy en la sede del Grupo Hunt. Te estaré esperando —dijo él con una risa burlona antes de colgar.
Lucía temblaba de furia en la Villa Evermount, sintiendo que el mundo se desvanecía. Mientras tanto, en su oficina, Maximilian