El refugio subterráneo, una fortaleza de hormigón y tecnología oculta bajo las colinas, se sentía esa noche como una tumba de lujo. Afuera, la tormenta eléctrica descargaba su furia, pero dentro, el silencio solo era interrumpido por el llanto suave de Arthur, que Sofía intentaba calmar mientras caminaba por la estancia de paredes minimalistas. Alexander estaba sentado frente a una consola de seguridad, observando cómo los indicadores de su imperio parpadeaban en rojo. Julian Vane no solo los h